miércoles 8 de febrero de 2012

LA CAUSA DE LA VIDA




VÍCTOR MANUEL GUZMÁN VILLENA



El mundo está en un estado de unión por la conspiración  y acuerdo de los fenómenos celestes y terrestres. Y el agente de esa unión es el soplo vivificante y unificante que anima a todas las cosas y a todos los seres vivos.  En el pneuma,  palabra griega que significa “alma.” En el griego la palabra pneuma también se usa para hablar de aliento, aire, y otras palabras relacionadas con la acción de respirar, el aliento de vida. Definiéndose como el estudio de seres espirituales y  de sus fenómenos. Los estoicos y ellos a su vez tomaron este concepto probablemente de los médicos que, a su vez se inspiraron en Aristóteles. El filósofo aseguraba que en el semen se encontraba un soplo o pneuma  astral y que a él se debía n la vida del embrión y la preservación de la especie. En la pneumatología médica aparecen  otros soplos: las exhalaciones de la sangre llamadas, hasta comienzos de la edad Moderna, espíritus. No hay que confundir estos espíritus, naturalmente con las inteligencias angélicas.


Según Robert Burton, heredero de la medicina antigua, medieval y renacentista, “los espíritus son de tres clases: animales, vitales y naturales”. Otros autores cambian el orden pero en todo el proceso es el mismo: los espíritus nacen de la sangre como un éter o vapor muy tenue y, al pasar del hígado al corazón y del corazón al cerebro se purifican más. El espíritu que mora en el cerebro es el agente de la fantasía. Ésta era uno de los cinco sentidos internos, con la memoria, la estimativa que es el juzgar la idoneidad de los valores, partiendo de realizar la vida de cada ser humano lo más cercano a la perfección según las exigencias de los propios valores,  la imaginación  y el sentido común.

Los estoicos recogieron la idea médica  del pneuma y la convirtieron en el principio animador del cosmos y del ser humano. Originarios del fuego primordial, los soplos ígneos de la Magia Sexual proporciona todos los elementos para el nacimiento y mantiene la cohesión de los elementos y une a todas las cosas, consigo mismas y con las otras: el pneuma es el motor vital del humano, el alma de su alma, aquello que le da unidad y aquello que lo hace ponerse en relación con los otros hombres y buscar su amistad. Grogio Agamben dedicó un libro fascinante al alma, donde señala que es un principio corpóreo, un cuerpo sutil y luminoso que penetra en todos los seres y es el origen del crecimiento de la vida sensible. Dice que no es un principio externo al cuerpo sino  connatural a la muerte del cuerpo y que sobrevive ascendiendo al cosmos o lo que en oriente se llama Prana que es energía, la energía vital en nosotros, la vida en nosotros. Esta vida se manifiesta a sí misma, por lo que al cuerpo físico concierne, como el aliento entrante y saliente. Son dos extremos opuestos. Los consideramos como uno solo. Decimos, "respiración", pero la respiración tiene dos extremos: la inspiración y la expiración. Toda energía tiene dos extremos, toda energía existe entre dos polos opuestos. No puede existir de otra forma. Los polos opuestos con su tensión y su armonía, crean la energía; como los polos magnéticos. Esta idea del cuerpo etéreo o astral  todavía vive en muchas creencias y filosofías actuales.


El vehículo del alma está localizado en el semen  y es el transmisor de la vida. Platón lo asoció con el descenso del alma  al cuerpo. En un pasaje celebre  de su obra Timeo se dice que el demiurgo ha dividido  a las almas según los astros; por esto las almas tienen morada al astro que le corresponde. . Allí permanecen hasta  que llega el momento de descender  para habitar el cuerpo que a cada uno le ha sido asignado. A la muerte, el alma  regresa a su astro; la del malvado están condenadas a encarnar de nuevo  y cada vez más bajo en la escala  de los seres.  El mito de Platón inspiró a Plotino, Porfirio y Proclo y también a su heredero Macrobio a investigar el concepto del cuerpo astral. La forma del cuerpo astral era esférica pero al entrar en el cuerpo físico adquiría la figura de éste, era una suerte de envoltura  etérea del alma. Su función era doble: vehículo  del alma en su descenso del astro al cuerpo terrestre también era puente, el término mediador entre dos realidades opuestas e irreductibles: el cuerpo, materia mortal y el alma incorpórea e inmortal.

Sin el cuerpo etéreo, el alma no hubiera podido comunicarse con el cuerpo físico ni con el mundo material. Así, con gran sutileza llegamos a la relación entre la mente  inextensa y el mundo de los sentidos. El alma participable, es decir que participa en el tiempo y en el devenir goza de un cuerpo primero y perpetuo que no está sometido en su substancia al nacimiento y a la corrupción. En el libro Timeo, Platón  afirma que el alma  tiene tres vehículos: uno consubstancial e inmaterial, el otro etéreo y material y otro más idéntico al cuerpo. En su descenso, el alma atraviesa los distintos cielos y entonces los planetas “inscriben sus dones en la material astral que le envuelve las cualidades y los destinos del futuro individual”. Así el cuerpo etéreo es también portador de las inclinaciones del alma y de sus pasiones y facultades. Es el agente, como en el otro extremo lo son los humores de las simpatías y las antipatías.

No es difícil comprender  por qué, en la visión religiosa no aparece los vehículos etéreos del a de la existencia del alma antes  del nacimiento y la desaparición del cuerpo después  de la muerte. La resurrección de los muertos es uno de los grandes misterios de esta religión, pero en general no habla del destino del alma al separarse del cuerpo y su ascenso a lo desconocido, pero no sólo después de la muerte sino en momentos excepcionales como el éxtasis y los sueños. Aunque la creencia en el “viaje del alma” por otros mundos es antiquísima y aparece lo mismo en el Asia Central que en la América precolombina.


Marsilio Ficino creía en el cuerpo etéreo y en las influencias planetarias. Su revaloración de la melancolía como una disposición propicia a la contemplación, al amor, y a la poesía, fue también una reafirmación de la doctrina astrológica. También figura en el pensamiento de este escritor  la cosmología del amor y la teoría de la simpatía universal. No en forma cosmo-mecánica de los estoicos sino como una suerte de afinidad entre todas las cosas y seres, en el caso de los seres animales la atracción es hacia lo bueno. Lo bueno, que va de los útil a lo perfecto.



miércoles 4 de enero de 2012

EL CORAZÓN



VÍCTOR MANUEL GUZMÁN VILLENA


En un blog que siempre frecuento encontré esta cita de Cecilia Ahern, autora de la obra Si pudiera verme, que dice:  “Cuando se cae un vaso o un plato al suelo se oye un estrépito.  Cuando una ventana se hace añicos, una pata de mesa se quiebra se oye un chasquido. Pero en lo que al corazón atañe, cuando éste se rompe, lo hace en el más absoluto silencio. Dirías que siendo algo tan importante, debería hacer el ruido más fuerte o, incluso emitir algún sonido ceremonioso parecido a  la vibrante resonancia del tañido de una campana. Pero guarda silencio y casi desea que no haga un ruido que  distraiga del dolor...”

Tomando en cuenta dicha afirmación puedo decir que somos responsable de la creación de ese dolor, en cierto sentido participamos como autores de este sufrimiento que crece dentro de nosotros, igualmente poseemos la llave para  participar en la curación,  sanándonos, lo que significa sanar al mismo tiempo nuestro ser emocional, psíquico, físico y espiritual. Se dice que el corazón es el motor donde se busca la defensa de nuestros valores, el de ser libres con una libertad que debe ser moral, respetando a los demás. Como amantes reales debemos estar contra de dominar la voluntad del otro, en un enfrentamiento estéril entre opresores y oprimidos. Más bien de lo que se trata es del derecho de libertad o de la opresión del amor dentro del corazón.

El amor puro, cura las enfermedades del corazón que le destruye. Uno de esos elementos que enferma al corazón es el odio que hay que rechazarlo porque hemos sido creados para  amar a uno y a los demás. Más bien hay que buscar el bien del prójimo para ser felices y libres de dolor y angustia. En cambio, quien odia no perjudica al otro sino a su propio corazón. Igualmente el materialismo consumista ha sido un elemento opresor y devastador de nuestra felicidad, ya que con esta manera  de pensar y de sentir sólo tiene en cuenta los bienes materiales, y a ellos limita la capacidad de amar dentro de su corazón. En algunos casos sólo se desea dinero para sí  a costa de los demás, ese egoísmo sólo se ama a sí mismo. Se ama equivocadamente, porque estropea y empequeñece su corazón que ha sido creado para amar a muchos. Los que detentan el poder económico pretenden del ser humano convertirlo en  borrego, cuya alma pueda suprimirse para que viva contento en el rebaño de la competencia y la angustia. Este es el egoísmo, que es lo contrario del verdadero amor, ya que busca su propio interés.

EL VERDUGO DEL CORAZON

Cuando el ego domina nuestra vida, vituperamos pequeñas faltas en los demás y excusamos grandes errores en nosotros mismos; vemos la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el nuestro. Somos injustos con los demás y negamos que haya falta en nuestra actitud; otros hacen lo mismo con nosotros y decimos que debieran conocer mejor las cosas. Odiamos a otros seres y a ese odio lo calificamos de “celo”; halagamos a otras personas teniendo en cuenta lo que pueden hacer en nuestro favor, y a esto lo llamamos “amor”; les mentimos, y esas mentiras las justificamos denominándolas “tacto”. Somos remisos para defender en público los derechos de los demás, y a eso lo calificamos como “prudencia”; procediendo en forma egoísta hacemos a un lado a otros seres, y esa actitud es ante nuestros ojos “procurar nuestros justos derechos”; somos severos críticos de los demás y decimos que “enfrentamos valientemente los hechos”; nos rehusamos a abandonar nuestra vida torcidas, y a cualquiera que así procede lo tildamos de “escapista”. Nos cuidamos excesivamente y decimos “cuidar la salud”; juntamos más riquezas de las que son necesarias para nuestra situación en la vida y decimos procurar la “seguridad”; nos causa disgusto la riquezas de los demás y nos vanagloriamos de ser “defensores de los sumergidos”; negamos inviolables principios de justicias, nos aseguramos con toda firmeza en el aire y decimos ser “liberales”. Empezamos nuestras frases con el pronombre “Yo”, y condenamos a otras personas como inaguantables, porque desean hablar acerca de sí mismas, siendo así que nosotros deseamos hablar acerca de nosotros.

Muy ligados al ego son: El orgullo:  Que añade insensibilidad y desprecio a los demás, con dificultad para corregirse. La tibieza: Situación de quien desea amar sin esfuerzos, anteponiendo su comodidad al bien de los otros. No odia, pero tampoco ama; es un eunuco del amor, así que si no tiene necesidad de cambiar, entonces es muy válido optar por la soledad.. La lujuria: Cuando el sexo se entiende como entrega mutua el corazón se engrandece. En cambio, cuando el sexo se usa buscando el deseo sexual desordenado e incontrolable, el egoísmo aumenta y estropea el corazón.  El descontrol afectivo: Dejarse llevar por las apetencias afectivas es otro modo de egoísmo. El materialismo: Es egoísmo que nos lleva a actuar a su propia conveniencia,  y se vuelve prisionero de una ambición desmedida e incoherente, porque viene destruyendo el equilibrio, creando incontables problemas de infelicidad para sí y sus semejantes. Este egoísmo acumulativo trae como consecuencias el desacato a las Leyes Naturales pueden ser verificadas en todo los campos de la actividad humana y está situación ya llegó a su límite. Si se continúa así acabará por destruirse a sí mismo y al planeta.
  
Ay que propender ha tener el corazón sano porque es afectuoso, y sabe cuándo, con quién y cómo manifestarse. La persona de corazón noble no busca el gusto personal, sino el servicio, el bien y la felicidad  de los demás. Los placeres excesivos y la abundancia de comodidades alimentan el egoísmo y frenan la capacidad de sacrificarse por amor.

ACCIONES QUE MEJORAN EL CORAZÓN

Para mejorar  el estado emocional del corazón hay un ejercicio muy fácil. Amarse a uno mismo y a los demás. El corazón mejora en la medida en que ama el bien. Se engrandece más cuanto mayor sea el bien amado y a más personas se lo desee.  Quien más ama posee un corazón más noble. Para que el amor crezca se suele recomendar la calma  ya que provee descanso a la mente del agobio y las preocupaciones diarias y de esa manera  se erradica las perturbaciones mentales, que son las causas de todos nuestros problemas y sufrimiento. De este modo llegaremos a disfrutar de la paz interna permanente, conocida como la liberación para luego irradiar a los demás.

Igualmente es indispensable para  sentir el  éxtasis de felicidad practicar la  piedad ya que  nos  aproxima rápidamente a pensar y sentir con el corazón, a tener el trato confiado y filial para hacer el bien sin mirar a quien.  Igualmente potencializar el amor propio  para luego ejercitar el amor a los demás. Por ejemplo, una vida demasiada cómoda y llena de lujos es perjudicial a uno mismo, porque nuestra conciencia puede sentirse incomoda,  sabiendo que hay gente que solo tiene el trozo de cartón para cubrirse del frio de la noche. El verdadero amor propio busca la práctica diaria de las valores mediante la adquisición de hábitos buenos que nos produce un gran beneficio personal, aunque cueste realizarlos. La Templanza tiene que ver con el control de nuestras emociones y de nuestras pasiones, aquéllas que son generadas por nuestras sensaciones físicas y espirituales. La fortaleza  aquella basada en la razón. Es la razón la que nos da la fortaleza para enfrentar a nuestros ídolos, a nuestras pasiones, a nuestras debilidades y sacar de nuestras flaquezas la fuerza de libertad para nuestra alma; es la verdadera sabiduría y no el conocimiento aparente, la que nos abre el camino hacia la luz. Es la fuerza que nos ayuda a edificar todos los días nuestro templo interno utilizando los más nobles materiales  para edificar una  conciencia llena de fortalezas en busca de ser libres.

Otros valores  que debemos buscar es La Templanza que tiene que ver con el control de nuestras emociones y de nuestras pasiones, generadas por nuestras sensaciones físicas y espirituales.  Las sensaciones son aquellas situaciones donde nuestra alma si bien se llena de regocijo, éste es falso y mentiroso, ya que son placeres aparentes. Como cuando nos sentimos orgullosos por el logro de nuestros hijos y escondemos detrás de dicha sensación la autoalabanza a nuestro ego, ya que si nuestros hijos han alcanzado algún triunfo es por su propio esfuerzo, en donde nuestra ayuda solo es un granito de arena que es bañado por el mar de la realización de nuestros descendientes.



La justicia es el actuar justo se manifiesta en una conducta recta, construyendo la armonía en sus relaciones interpersonales, trascendiendo a los demás aquélla paz interior que poseen gracias a las otras virtudes. Somos luz que debemos iluminar al mundo, que durante mucho tiempo sigue en tinieblas. «No juzgues ligeramente las acciones de los hombres; no reproches ni menos alabes; antes procura sondear bien los corazones para apreciar sus obras.


Por tanto debemos cultivar todos los días con actitudes nuevas valores que sean firmes, estables, perfectos y simples para nuestro entendimiento y voluntad y que siempre regulan nuestros actos, ordenen nuestras pasiones y guíen nuestra conducta según la razón y buen entendimiento. Proporcionándonos facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente elevada y así cultivaremos el bien para cosechar los frutos y los gérmenes de los actos moralmente buenos que nos harán felices. ¿Estás dispuesto a descubrir lo que el corazón guarda para ti? tiene gratas sorpresas si te atreves a descubrirlas.




domingo 20 de noviembre de 2011

LA MEMORIA DEL AMOR



VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

El amor es un suceso temporal, porque el amor pasa. Se suceden las etapas más o menos apasionadas, las rupturas, los encuentros… Pero el amor supone también un desafío a la eternidad, porque quiere ser vivido al margen del tiempo, esperando que sea absoluto, definitivo, completo.  Así, cada vez que amamos, nos escabullimos del tiempo para adentrarnos en una eternidad posible. El amor y la pasión ignoran el tiempo. El que ama vive conjugando un rabioso presente y una inconsciente eternidad. Si hablamos de la pasión, todas estas características se agudizan. El amor perdido crea una eternidad que tiende al pasado. Manifiesta su existencia en cuanto que esa eternidad tienda a desdibujarse. Se provoca, en ese momento, una fuga del fluir temporal, donde los acontecimientos que pasan a reposar en el pasado, se desvinculan de la actualidad y tienden a la desintegración, al olvido. La memoria humana lucha por evitar esa opacidad de lo vivido que ya no está.

Rescatar el pasado para prestar su intensidad al presente ha sido una empresa constante de los humanos. Si esta idea se circunscribe a un ámbito personal, reconozcamos que la mera actualidad puede ser vivida de manera desinteresada y ajena. El futuro, indescifrable, no nos penetra. El pasado, en cambio, es una región conocida pero todavía fecunda y, por la propia naturaleza indagatoria del humano, nunca abandonada.

Para que fuese posible  vivir del amor, hay que provocar lo que puede llamarse una fuga del tiempo. Aislado de su contexto, cristalizado por el poderoso flujo del suceso que ya no forma parte sólo del pasado. Éste se constituye como un germen de lo que sucede contemporáneamente y da sentido completo a la vida. Así, el pasado ya no es "lo pasado", porque pierde su apariencia fantasmal y reivindica su actualidad. Extraído de ese panorama olvidado, siempre pendiente de ser enajenado por la memoria que le insufla una realidad extratemporal.

La vía de la memoria se convierte en el instrumento para crear una erótica del tiempo, una recuperación de sensaciones pasadas, que no pretende sólo una recreación, sino que trata de hacer que placer y memoria se igualen. Un ejemplo de ello es la invocación de una sensación pasada, que debe despertar la memoria del cuerpo, los labios, la piel… que son los que podemos recordar. El cuerpo parece tener capacidad cognoscitiva, al menos en la esfera sensual, indeleble. El cuerpo siente, pero también piensa, recuerda… el cuerpo sabe. Equivalencias similares las hallamos donde la memoria acapara la erótica más espléndida de nuestro ser, y así estamos dando un nuevo giro en la elucubración por el tiempo y la memoria o para la vida, memoria y placer se aúnan en un todo. El placer es la memoria y la memoria la auténtica vida de todos.


A veces, la memoria no necesita un catálogo completo de experiencias. Lo pasajero, lo fugaz, crea todo un universo de sensaciones. Basta un instante mínimo, quizá furtivo y veloz para quedar patentado en nuestras vidas. La atracción no necesita ningún otro estímulo. La mirada sólo necesita la confrontación con lo bello, pese a la parquedad temporal del encuentro. En cierta forma, podríamos hablar de una erótica esencialista, donde la intensidad priva sobre cualquier otro aspecto. Las fórmulas de los antiguos magos greco-sirios, nos piden volver a la dorada juventud junto a su amante, la a belleza, al amor, aunque sólo fuese durante una hora. Yo pido la eternidad que dura lo que la pasión. Esta eternidad es creada con los estímulos de la memoria y la riqueza de las sensaciones que su renovación nunca agota.

Señalemos que ante los embates y desazones del tiempo nos queda sólo la memoria. El dolor y la vejez desaparecen, aunque sólo sea por un instante, pero el agotamiento que es la vida que sólo puede soportarse si nos acercamos a lo que nos supera. Les invito a rebasar los límites del conocimiento, estableciendo nuevos órdenes entre palabras y cosas, utilizando la múltiple variedad de herramientas que proporciona la experiencia humana, como son vivir de momentos pequeños, miradas, divagaciones solitarias. Así conseguiremos que pasado y presente, excluidos del tiempo, se confundan en nuestros cuerpos y se fundan. Hay que templar al ser amado en la memoria, consiguiendo su renovación, mediante una elocuencia de los cuerpos que sobrepasa el tiempo.

 

domingo 9 de octubre de 2011

SIMPLES ACCIONES PARA LIBERARNOS


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA


Ha visto usted lector en las entregas anteriores como de las acciones más sencillas de contemplación podemos construir nuestro camino interior que nos conducirá hacia la quietud interior, hacia la libertad respeto del ego. Es decir a la liberación del hechizo del yo que todavía se esfuerza por alcanzar un relativo éxito que propicie la dependencia del aplauso para estimular su vanidad.

Nuestra vida se compone de la cotidianidad que nos impone la sociedad. El ir a comprar a la tienda más cercana puede significar una pérdida de tiempo por su repetición y por su forma mecánica de ejecutarse. Pero si en ese camino lo encuentra como personal, lleno del sentido de lo humano, donde pone su interior en orden y se renueva desde su esencia, ha cumplido su objetivo de cambio, porque su actitud y la perspectiva s fueron las adecuadas.


 Los múltiples caminos que atravesamos y que se enfila en la vida diaria, como es ir hacer las compras, ir al trabajo, ir hacer los pagos, retirar a sus familias, o cualquier otra acción cotidiana, hoy se recorre a toda prisa y mecánicamente, por eso nos llega a hostigar todo lo que hacemos, es como una carga y comenzamos a caernos tedioso a nosotros mismo de lo que estamos haciendo, porque nos sentimos obligamos a ejecutar de esa forma. Por el contrario, realizamos lo mismo con recogimiento interior lo que de todas formas vamos hacer, allí tendremos la capacidad de percibir toda nuestra quietud interior. Así mismo es cierto que, cuando caminamos conscientemente, los numerosos paseos de la vida diaria nos conducen al orden y la calma interior.


Por eso es recomendable utilizar a modo de ejercicio sencillas tareas cotidianas como, por ejemplo, barrer, planchar, lavar, cortas el césped del jardín, cocinar, cuidar de nuestras mascotas, sacar a pasear al perro. Precisamente esas tareas que para algunas personas pueden ser desagradables pueden convertirse de este modo en un camino hacia la serenidad interior. Cuando limpiamos y arreglamos nuestro dormitorio, nuestro rincón predilecto en la casa, nos olvidamos por completo de nosotros mismo. Entonces, no sólo ordenamos la parte externa, sino que también la interna de nuestra propia existencia. Sin embargo, lo importante en todo ello es la actitud interior que asumamos.


Cuando nos abandonamos del todo a la actividad que estamos realizando, sin pensar mucho, la simple repetición nos llevará a la quietud. Con todo, al considerar lo cotidiano como ejercicio, el objetivo no es sólo encontrar sosiego.Lo que interesa es, en último término, la liberación respecto al ego. Tal es el verdadero camino hacia la quietud, pues el ego siempre está reclamando algo. El objetivo del camino es aproximarse a la esencia interior. La característica como “poner la vida al servicio del ser”. La esencia, el ser, debe salir en nosotros la luz. El yo, que fanfarronea sin cesar, no debe seguir cerrando el paso a dicha esencia: El ejercicio es el camino interior, es por encima de todo, un ejercicio de abrirse a la esencia experimentable de la interioridad, esencia desde la que habla y nos llama el ser.

Para algunas personas, correr es un buen camino hacia la quietud. Sin embargo, lo importante es cómo corremos. Si cada día nos proponemos correr más y más rápido, estamos
todo el tiempo corriendo bajo presión. Pero si nos abandonamos sencillamente a correr, la carrera puede liberarnos de todo lo que nos intranquiliza. Podemos combinar el movimiento uniforme con una palabra meditativa o abandonarnos sin más al movimiento. Eso suscita en el interior de nosotros una cadencia interior que nos sosiega. Olvidarse de uno mismo nos libera de cavilaciones. En vez de preocuparnos de los kilómetros que corremos, nos sumergimos en el hecho de correr, y así disfrutamos de la naturaleza que nos rodea, del sol que despunta, del viento, de la fresca fragancia que emite la naturaleza, del olor del bosque, de las praderas, de los campos cultivados. Fundimos la naturaleza con nuestra carrera, con nosotros mismo.


Ahora que estamos en la etapa de transportarnos en forma limpia, el ciclismo viene a ser el mejor modo de dejar en nuestras casas los vehículos motorizados que contaminan e impulsar la bicicleta como parte integral de la movilidad urbana, y de mejoramiento de la salud a través de esta actividad
física, es un buen camino para serenarse. Aquí se trata una y otra vez de los mismos movimientos, que acontecen de manera casi mecánica. Abandonarnos a estos movimientos regulares nos infunde calma. Montar en bicicleta puede convertirse, en verdad, en símbolo de la vida plena. Precisamente cuando el camino se empina y he de pedalear con esfuerzo, puedo ver ahí una imagen de todas las montañas interiores y exteriores que debo superar en mi vida diaria. Es necesaria la perseverancia para seguir adelante cuando entro en crisis, cuando todo se me pone cuesta arriba. Este trayecto diario que podemos hacer en este vehículo puede ser una metáfora de nuestra vida, ya que vamos superándonos a nosotros mismos haciendo frente a las dificultades, fortaleciéndonos, luchando y triunfando al llegar a nuestra meta impuesta.

 
La jardinería es otra forma de tranquilizarnos. Remover en forma rítmica la tierra del jardín tranquiliza. Precisamente cuando entramos en contacto con la tierra podemos dejar a un lado nuestros pensamientos, siempre inquietos, en vez de ello, me percibo a mí mismo en mi interior. Trabajar la tierra me pone en contacto conmigo mismo, con mi cuerpo. Percibirme a mí mismo me transmite calma y quietud. Muchas personas buscan calma en los monasterios, en las oraciones, en la
rgos paseos, pero muchos eligen de propósito el trabajo en el jardín o la huerta. El sencillo trabajo de jardinería, les ayuda a serenarse, el contacto con la tierra les hace bien. Para quienes padecen desasosiego neurótico o estados de depresión, el trabajo con la tierra es saludable. La tierra ayuda a mantener los pies en el suelo. Por esta expectativa de trabajar con la tierra, tengo mucho cariño por la figura del campesino, del labrador del campo como figura de nuestra vida, que en sus tareas suelta la semilla. Una parte de la semilla cae en el camino estéril que puede significar nuestros fracasos, y otra parte cae el suelo fértil, donde da el fruto de la abundancia de nuestros logros. El cultivo también es otra metáfora de la vida humana. El humano es como reino de las plantas: de noche se acuesta, de día se levanta, y la semilla germina y crece sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce el fruto: primero la semilla, luego crece el tallo, después explota la flor, luego aparece fruto. Es un símil de nuestros días. En el campo del alma, crece sin que nos demos cuenta el fruto de nuestro cambio.


Otras optan por una actividad más enérgica, como, por ejemplo, partir leña o serrar madera con ritmo regular. Así, pueden descargar tensiones internas y agresividad. Estas actividades fatigan, pero cuando se siente exhausto, cansado allí ahuyenta el desasosiego y produce en su interior un efecto relajante y tranquilizador derivado de la regularidad del trabajo hecho. Otro ejemplo es barrer cuidadosamente con movimientos que se repiten una y otra vez hace bien al alma. Ese quehacer exterior es símbolo del quehacer interno. Barro toda la suciedad fuera de mí, me limpio de todo el polvo que se ha acumulado en mí y se ha posado sobre mi alma. Así toda la tarea exterior, cuando la realizo con esmero y atención puede convertirse en un camino hacia la quietud.


Allí les ofrezco la puerta y al atravesarlo descubrirán un nuevo camino hacía sí mismos y encontrarán la llave de sus corazones. Así todo lo que hacemos y observemos puede convertirse en figura de nuestro camino interior, del de la transformación, como una imagen que se fije en nuestro espíritu hasta que penetre el cambio cada vez más profundamente en el núcleo más íntimo de nuestro ser. Tengamos el valor de enfrentarnos con nuestra propia verdad para recorrer el camino hacia la quietud. Sólo así podremos encontrar ese camino a la serenidad interior.

Somos un pequeñísimo grano en la vasta arena cósmica

Tu armadura está oxidada


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
Libertad .·. Igualdad .·.
Fraternidad .·.

Aug. .·. y Resp.·.
Log.·. Simb.·. SURCOS Nº 113
Bajo los AAusp.·. de la Gran Log.·. de la Mas.·. del Uruguay

Or.·. de Montevideo, 18 de Noviembre de 2011 E.·. V.·.

Muy Q H
Victor Guzmán:

Quien te escribe Antonio Camarote H.·. Ven.·. de la Log Surcos 113 al oriente del Uruguay.

Muy querido H.·. es con enorme satisfacción que me pongo en contacto contigo para contarte, según dijera Galeano, que las utopías a medida que uno se acerca ellas se alejan un poco y asísucesivamente, y que para eso sirven las utopías para caminar.

En mi caso y en caso del H José Mato a esta utopía le dimos alcance. Tuvimos la osadía de consultarte si nos permitías usar tu libro como base de instrucción y estudio para los HH Apr.·. y Comp.·. para que ellos vieran y evaluaran una masonería de nuestro R E A A igual pero distinta

Creímos en nuestro sueño y la utopía de realizar nuestro libro el desafío no fue cosa fácil pero el H José Mato se puso la consigna “el trabajo enaltece y dignifica al hombre”.

Y en su cuarto de alquimista mezclo el tesón gallego (nació en Galicia) la educación uruguaya y las horas que le saco a su familia y al descanso. Resultado: Un libro de 260 Paginas de Dignatarios y Oficiales de Logia del R E A A para la República Oriental del Uruguay.

Te cuento que el prologo y la introducción fueron realizadas por el Ven Gran Mae de la gran log del Uruguay muy respetable H Daniel Rilo y por el Past ex Ven de la Gran Mae Respetable y
Poderoso H Jorge Walter Caillabet

Q H Guzmán teníamos necesidad de contártelo, y como nos dijeras al comienzo de esta utopía, si realizan alguna impresión por favor mandadme algún ejemplar, deseo decirte que ese es uno de los motivos por el cual te mando este correo. 1‘ Por todo lo dicho anteriormente y 2’para que me pases todos los datos que necesito para poder mandarte los libros y puedas tener el tuyo y si tu lo dispones también tu taller y la biblioteca de tu Orden

Muy Q H se te saludado con la mas alta estima


H Ven... Mae.. Antonio Camarote
Aug y Resp Log Simb Surcos 113 al Ori:. del Uruguay:.